Como ya sabéis vamos teniendo varias reuniones para valorar como están las cosas y decidir próximas actuaciones. En una de ellas tuvimos la suerte de contar con un plus: el testimonio de un afectado por las voladuras de otra cantera. Os resumo el tema porque creo que es importante darlo a conocer para que todo el mundo sepa como funcionan las cosas aquí.
L. I. es vecino de Irurita, un pueblo de Baztán pegado a Elizondo y a unos 25 km. de distancia del nuestro. Hace unos pocos años se decidió construir una variante que evitara el tráfico por el centro de susodichos pueblos. Para hacer la nueva carretera decidieron extraer el material de una cantera cercana a la casa de L. aplicando cargas explosivas.
Alarmado, habló con el ayuntamiento y acordaron que las cargas de 1500 kilos que pretendían aplicar eran excesivas y que no serían mayores de 500.
La realidad es que al final las voladuras fueron de 3000 kilos. Eso afectó gravemente a la estructura de su casa.
Un inocente vecino se ve gravemente perjudicado por una obra que realiza una constructora que gana un dinero con ello y que es de interés para toda la comunidad. Lo lógico sería que alguien le indemnizara y solucionara su problema, pero...
Los seguros no se hacen cargo del tema y posiblemente tengan razón ya que la circunstancia es excepcional. La constructora mira para otro lado y el Ayuntamiento de Baztán no quiere saber nada.
Conclusión: tras un peregrinar por la Administración presentando papeles se siente ESTAFADO y NINGUNEADO.
Se queja además de que a él le exigían presentar toda la información con muy poco margen de tiempo, al revés que a la constructora a la que se permitía alargar los plazos (será por casualidad que a nosotros nos está pasando lo mismo).
A día de hoy no ha conseguido nada más que perder el tiempo y la salud con este tema. Nos advertía de que no debíamos fiarnos de lo que nos dijera nadie porque a él lo engañaron con buenas palabras.
Este caso puede ser el nuestro si se hacen más voladuras en la cantera de mármol. No solo está en peligro nuestra cultura, nuestra naturaleza y nuestras maneras de vivir. Está en peligro el techo que nos cobija. Y aquí no hay un bien común detrás, hay un negocio privado que ase puede cargar miles de años de historia.
Para ser lo más imparciales posible hay que aclarar que solo hemos oído la versión del afectado. Lo malo es que le creemos totalmente porque ya estamos acostumbrados a ver como se responsabilizan de sus actos los que nos gobiernan...
Seguimos recogiendo firmas para que se proteja nuestro legado prehistórico. No os hagáis los remolones y firmad pinchando aquí